La dinámica de las relacionesbla bla bla
El que inventó el sistema de las puertas con tire y empuje es un ingenuo que cree en la racionalidad de la gente. ¿A quién se le ocurre un invento que va contra el sentido común? ¿Quién se pone a leer el cartel de una puerta antes de empujarla para entrar?
Yo siempre empujo. Siempre empujo. No importa cuántas veces haya ido al mismo lugar. Siempre empujo. Está en mi naturaleza.
Pero hay personas que comprenden las reglas, que internalizaron el mecanismo y que, frente a una puerta, en vez de empujarla, tiran. Mi ex novio, por ejemplo. Y yo siempre empujaba y él siempre tiraba y no había nada más que eso: frente a la misma situación los dos reaccionábamos con un movimiento de fuerzas opuestas.
Supongo que un día yo empujé y él tiró. Ninguno pudo pasar. Nos dijimos de todo. Nos prometimos olvidarnos. Y cada uno fue en busca de puertas automáticas.
En cualquier relación hay sutiles juegos de fuerzas, pequeños y oscuros movimientos, que, en combinación con el instinto, conforman un cóctel más que explosivo. Y a veces tiramos demasiado rápido o empujamos muy tarde. Sin embargo, de todo eso quise olvidarme anoche cuando toqué la puerta de Gastón y él me abrió. Me abrazó. Me hizo reír. Y dejé que los pensamientos se fueran por un rato. Nos besamos. Nos olfateamos como lo hacen los animales. Y nos dejamos llevar.
Sin tires ni empujes.