Segunda parte
bla bla bla
El día que volvés a ver a tu ex novio no es un día común. Es un día clave en tu calendario. Es un día que tenés que empezar antes de ese día. Prepararte con tiempo. Anticiparte a los hechos. O sencillamente rezar.
Tenés que pensar bien que te vas a poner. Algo sencillo, sin demasiada producción. Una pollera corta para que le de bronca no puede faltar. Una remera blanca, algo sobria, y maquillaje suficiente como para molestarlo.
A la mañana me despertó un sms de Matías no-perfecto:
- Te quedaba muy bien ese vestido.
Por lo que podemos decir que empecé el día con una sonrisa. Casi me dejó el mismo vestido, por cabala. Pero no. Le tengo miedo al olfato masculino.
Cuando llegó Mr. Wrong nos abrazamos. Habrán sido los veinte segundos más eternos de la historia. ¿El se dará cuenta que cuánto me lastimó? ¿No se levanta todos los días y se siente un monstruo? ¿Cómo se mira al espejo? ¿El lado donde dormía yo quién lo usará? ¿No es la peor ex novia del mundo la que después de cortar se abre un blog que se llama hablemos mal de los hombres?
El me dijo que estaba más hermosa, que estaba cómo cuando me conoció. (¿Por qué no me valoraste los años que estuvimos juntos?). El me dijo que ahora su vida estaba mucho mejor. (Si, si, claro. Entonces por qué te veo tan mal. Estás más flaco y parecés triste). Que estaba estudiando un nuevo idioma. (Tendrías que primero aprender a comunicarte con una mujer). Que pensaba hacer un viaje afuera el año que viene. ( ¿Te querés ir lo más lejos posible para olvidarte de mí y de lo cobarde que fuiste?). Que los fines de semana siempre tenía una fiesta. (Divertite. Yo también me divierto). Y que a veces me extrañaba. (Ahí bajé la cara y le contesté que yo también).
En medio de la charla me suena el celular. Miro la pantalla y veo que dice:
Gabriel llamando…
Me puse nerviosa. Agarré y salí afuera para atenderlo. Me llamaba para pedirme el celular de Amy, nuestra amiga en común. Nada más. Quedamos en volver a hablar. Corto rápido. Vuelvo a la mesa. Apenas me siento me recrimina.
- Si no podías atender adelante de mí no hubieras atendido.
- Era Julieta-le contesto.
No sé por qué hice eso. Todavía no me explico por qué le mentí. Tampoco me explico por qué le di explicaciones si ya no estamos juntos. Pero lo hice. Siempre con la estúpida actitud conciliadora.
No hubo beso ni sexo post separación ni nada digno de contar en un blog. Fue una reunión corta y planificada. Me tenía que ir a cenar con mis amigos en una hora. Ya tenía todo organizado. Aunque llegué media hora tarde por quedarme un rato más. Viajamos juntos en el tren. Nos sentamos uno al lado del otro y yo, en un momento de flaqueza, apoyé mi cabeza sobre su hombro por un rato. Se sintió tan bien como siempre pero así de doloroso.
El se bajó primero. Yo no miré para atrás.
La cena estuvo divertida. Como era día de semana nos emborrachamos un poco nada más.
Bueno, genial. Lo vi a mi ex. Ya superé el maldito día. Un día antes se aparece Matías. Mientras estoy hablando con él me llama Gabriel. Encima mis amigos me sobreprotegen y me cuidan. Si lo hubiera guionado no me hubiera salido mejor. Hasta parece cronometrado. Todo me salió perfecto. ¿Qué más puedo pedir?
Pero. Siempre hay un pero. Me pueden decir entonces por qué cuando llegué a mi casa, a las tres de la mañana, y en medio de una crisis de llanto, lo llamé.
Por qué le confesé que siempre hay un momento en el día que me pongo a llorar. Que cuando suena el teléfono siempre pienso que es él. Que ya no atiendo para no soportar la desilusión. Que todos los viernes a la noche me duelen. Todos. Que de noche siento que me voy a secar. Que me sigue dando miedo,
mucho miedo,
morirme de amor.
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miércoles, 17 de septiembre de 2008
miércoles, 10 de septiembre de 2008
El que nos pasamos todas
o la teoría de la transición
Bla bla bla
Cuando corté con Mr. Wrong mis amigas me sugirieron que tenía que verme con Gabriel. Yo siempre las trataba de tontas por no haberlo valorado, ya que, de una por vez, se había visto ocasionalmente con Angie y con Claudia. Y yo no entendía bien qué tenía mal, por más que ellas se esforzaban en explicarme.
Claro. No lo entendí hasta que salí con él.
Gabriel es todo un caballero. Es atento y comprensivo. Inteligente. Te escucha cuando hablás. Te abre la puerta del auto. Ni siquiera es que me aburrí porque es divertido. De hecho, tiene una historia familliar muy entretenida. Pero al final, no tengo otra excusa, resulté igual que mis amigas.
La cita fue agradable pero despojada. No sé si me explico. Para colmo, en medio de la cena, recibo un sms:
- ¿ En qué andás?
Era Matías no-perfecto y su olfato detector de citas. Después de más de una semana sin dar noticias de vida, salgo con otro y ahí aparece. ¡Dios!
Esa noche Gabriel me llevó a mi casa. Nos dimos un beso. Un lindo beso, pero no creo que nos volvamos a ver. Me cae muy bien. De verdad. Pero ... ¿Por qué no nos encandila a ninguna de nosotras? ¿Si tiene todo lo que estamos buscando?
Lo mejor es que él, en lugar de tener problemas de autoestima, o sentirse una promiscua, como haríamos nosotras, por haber salido con todos de un grupo y no terminar con ninguno, seguro que se debe creer un galán. ¿O no?
Tendría que haber esperado más pero no pude y apenas entré a mi casa le contesté a Matías.
- Acabo de poner Virgen a los 40. ¿Y vos qué hacías?
- Ja. Esa es genial. Ya es re tarde. Me voy a dormir.
- Ok - le contesto.
- Hablamos en la semana - me dice él.
Así que sigo en Stand-by. Por no decir que me pusieron en Pausa.
La realidad es que Gabriel es el típico target de transición. Así fue para Angie, para Claudia, y finalmente para mí. ¿Terminaste recientemente una relación? ¿Querés volver a entrenarte lentamente en el tema de la seducción? ¿Querés creer que en esa jungla de mujeres solteras al ataque todavía quedan hombres buenos que te tratarán bien? Te paso su teléfono y lo llamás. Pero no esperes sobresaltos ni locuras. Eso sí.
Tener una cita con Gabriel es como un día de sol en un parque. Sólo que vos vas a mirar de reojo a la montaña rusa. Porque por más que sepas que si te subís vas a terminar vomitando, de vez en cuando te gusta,
cómo te gusta,
sentirte mareada.
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Bla bla bla
Cuando corté con Mr. Wrong mis amigas me sugirieron que tenía que verme con Gabriel. Yo siempre las trataba de tontas por no haberlo valorado, ya que, de una por vez, se había visto ocasionalmente con Angie y con Claudia. Y yo no entendía bien qué tenía mal, por más que ellas se esforzaban en explicarme.
Claro. No lo entendí hasta que salí con él.
Gabriel es todo un caballero. Es atento y comprensivo. Inteligente. Te escucha cuando hablás. Te abre la puerta del auto. Ni siquiera es que me aburrí porque es divertido. De hecho, tiene una historia familliar muy entretenida. Pero al final, no tengo otra excusa, resulté igual que mis amigas.
La cita fue agradable pero despojada. No sé si me explico. Para colmo, en medio de la cena, recibo un sms:
- ¿ En qué andás?
Era Matías no-perfecto y su olfato detector de citas. Después de más de una semana sin dar noticias de vida, salgo con otro y ahí aparece. ¡Dios!
Esa noche Gabriel me llevó a mi casa. Nos dimos un beso. Un lindo beso, pero no creo que nos volvamos a ver. Me cae muy bien. De verdad. Pero ... ¿Por qué no nos encandila a ninguna de nosotras? ¿Si tiene todo lo que estamos buscando?
Lo mejor es que él, en lugar de tener problemas de autoestima, o sentirse una promiscua, como haríamos nosotras, por haber salido con todos de un grupo y no terminar con ninguno, seguro que se debe creer un galán. ¿O no?
Tendría que haber esperado más pero no pude y apenas entré a mi casa le contesté a Matías.
- Acabo de poner Virgen a los 40. ¿Y vos qué hacías?
- Ja. Esa es genial. Ya es re tarde. Me voy a dormir.
- Ok - le contesto.
- Hablamos en la semana - me dice él.
Así que sigo en Stand-by. Por no decir que me pusieron en Pausa.
La realidad es que Gabriel es el típico target de transición. Así fue para Angie, para Claudia, y finalmente para mí. ¿Terminaste recientemente una relación? ¿Querés volver a entrenarte lentamente en el tema de la seducción? ¿Querés creer que en esa jungla de mujeres solteras al ataque todavía quedan hombres buenos que te tratarán bien? Te paso su teléfono y lo llamás. Pero no esperes sobresaltos ni locuras. Eso sí.
Tener una cita con Gabriel es como un día de sol en un parque. Sólo que vos vas a mirar de reojo a la montaña rusa. Porque por más que sepas que si te subís vas a terminar vomitando, de vez en cuando te gusta,
cómo te gusta,
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